viernes, 14 de agosto de 2026

Cuando la patria volvió a levantarse: memoria y lecciones de la Restauración

Por Ana Ylda Moreta 

Este 16 de agosto, la República Dominicana conmemora el 163.º aniversario del inicio de la Guerra de Restauración, acontecimiento mediante el cual el pueblo dominicano emprendió la lucha armada para recuperar la soberanía perdida tras la Anexión a España de 1861. Esta Guerra, desarrollada entre 1863 y 1865, constituye uno de los procesos militares y políticos de mayor trascendencia de la historia dominicana del siglo XIX, por la amplia participación de distintos sectores sociales y por su resultado decisivo: el restablecimiento de la soberanía nacional (De la Cruz, 2018; Viloria, 2018). 

     Reflexionar sobre este proceso, es pensar en uno de los momentos en el que la patria fue puesta a prueba en lo más profundo de su existencia, es comprender los acontecimientos, las decisiones, las ambiciones y las circunstancias que condujeron a la pérdida de nuestra soberanía y despertaron, en el corazón del pueblo, la voluntad irrenunciable de recuperarla. Es un acto de conciencia: una manera de entender que la patria que recibimos libre fue defendida con sacrificios que como dominicanos no debemos olvidar. 

     Cabe destacar que los primeros años posteriores al nacimiento de la República estuvieron marcados por guerras, batallas, campañas militares y profundas luchas políticas. En país confió a hombres nacidos de su propia entraña el encauzamiento de sus instituciones; la historia política de la época quedó marcada, en buena medida, por el antagonismo entre Buenaventura Báez y Pedro Santana, dos caudillos de enorme poder e influencia que procedieron con la patria de manera que todavía provocan reflexión. Al contemplar aquella historia, resulta difícil no evocar la imagen de la víbora que devora al nacer a su propia madre. 

     El general Pedro Santana, quien se había destacado como estratega, general y patriota durante la guerra contra Haití, tuvo una participación decisiva en las batallas de Azua y Las Carreras. Su actuación militar le otorgó enorme prestigio y lo convirtió en una de las figuras dominantes de la Primera República. Fue elegido como primer presidente constitucional y, desde entonces, su trayectoria quedó ligada de manera indisoluble a los destinos del país. 

     Cuando la recién nacida República tenía solo 17 años, Pedro Santana ejercía su tercer mandato presidencial. Tenía 60 años y enfrentaba un escenario político que dificultaba sus posibilidades de permanecer en el poder. En esas circunstancias decidió buscar en España la protección que, según su planteamiento, necesitaba el país frente a la amenaza haitiana y las dificultades internas. Para ello envió una misión especial a España, en la que participó el trinitario Felipe Alfau, con el fin de gestionar la anexión de la República a aquella nación (Bosch, 2007). 

     Las gestiones de Santana fueron bien acogidas por el Gobierno español. El proyecto anexionista no estuvo separado de los beneficios personales que posteriormente recibió de la Corona. Entre ellos figuró el título de marqués de Las Carreras, además de cargos y honores dentro de la nueva estructura política. El Archivo General de la Nación conserva documentos del período que registran, entre otras disposiciones, el otorgamiento de privilegios, pensiones y el título de marqués de Las Carreras a Pedro Santana. 

      Para el 18 de marzo de 1861, Santana expuso ante los concejales del Ayuntamiento de Santo Domingo sus planes y, aprobados estos, se produjo la proclamación de la Anexión. La bandera dominicana fue arriada y en su lugar fue izada la bandera española, con los honores correspondientes; posteriormente, las autoridades acudieron a la Catedral, donde se cantó un Te Deum. El Archivo General de la Nación conserva la correspondencia de Pedro Santana relativa a la consumación de la unión entre la República Dominicana y España (AGN, s. f.). 

     A partir de ese momento fue entregada nuestra soberanía, sin una guerra formal contra España. La República quedó bajo la autoridad de la Corona española, dirigida por Isabel II. Se daba vuelta atrás a los ideales nacionales por los que habían luchado Duarte y los trinitarios, y se abrió un período de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales que alimentaron el descontento popular. 

      El pueblo dominicano comenzó a sentir los efectos del nuevo régimen y las protestas no se hicieron esperar. La oposición fue reprimida mediante persecuciones, encarcelamientos, deportaciones y fusilamientos. 

     La primera protesta espontánea contra la Anexión ocurrió en San Francisco de Macorís, el 23 de marzo de 1861. En el mismo acto del cambio de bandera, parte del pueblo se amotinó tratando de impedirlo; se escucharon voces de “¡Abajo España!” y algunos manifestantes realizaron disparos al aire. Luego, el 2 de mayo de 1861, el coronel José Contreras dirigió un levantamiento armado en la villa de Moca. El movimiento fue sofocado y Contreras, junto con varios de sus compañeros, fue ejecutado (Bosch, 2007). 

     Por otra parte, Francisco del Rosario Sánchez, héroe nacional y uno de los Padres de la Patria, intentó buscar apoyo en Haití para organizar la lucha contra la Anexión. Después de penetrar en territorio dominicano y resultar herido durante las acciones desarrolladas en la zona de El Cercado, fue capturado y fusilado el 4 de julio de 1861 junto con varios de sus compañeros. Su sacrificio se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia contra la Anexión. 

      El descontento general fue creciendo y el 3 de febrero de 1863 estalló una rebelión armada en Neiba, dirigida por Cayetano Velázquez. Aunque el movimiento fue sofocado, puso de manifiesto que la resistencia no había desaparecido. A partir de entonces se intensificaron las conspiraciones y levantamientos que finalmente desembocarían en la gran insurrección restauradora. 

     Se sumó el prestigioso hacendado Santiago Rodríguez; se sumó Gregorio Luperón, quien se convertiría en una de las principales espadas de la Restauración; y, junto a ellos, Benito Monción, José Cabrera, Pedro Pimentel, Gaspar Polanco, José María Cabral y otros dominicanos que decidieron poner sus vidas al servicio de la patria. 

      Durante este proceso, las circunstancias políticas de la frontera favorecieron la colaboración haitiana con los restauradores. Los antiguos enemigos encontraron un punto de coincidencia frente a la presencia española, y desde territorio haitiano se facilitó apoyo a los revolucionarios dominicanos (Bosch, 2007). 

     Así, por las circunstancias de aquel momento, los antiguos enemigos pasaron a ser aliados frente a un adversario común. Así se fortaleció el movimiento y, en la noche del 15 de agosto de 1863, el contingente revolucionario se reunió en la zona fronteriza. Al amanecer del 16 de agosto, los restauradores ocuparon el cerro de Capotillo, izaron la bandera dominicana y dieron inicio formal a la Guerra de la Restauración. El Archivo General de la Nación identifica el 16 de agosto de 1863 como la fecha del estallido de la Guerra Restauradora en Capotillo (AGN, s. f.). El sol del 16 de agosto encontró flotando nuestra bandera. 

   A partir de este hecho se multiplicaron los levantamientos y combates entre restauradores y anexionistas, los cuales continuarían hasta 1865. Guayubín, Monte Cristi, Sabaneta, Moca, La Vega, Puerto Plata, San Francisco de Macorís, Cotuí y otros pueblos fueron incorporándose progresivamente a la causa restauradora. Todo el Cibao, en fin, estaba en armas. 

    Los pueblos de La Vega, Moca, Puerto Plata, San Francisco de Macorís y Cotuí se sumaron a las fuerzas restauradoras. Uno de los episodios decisivos fue la Batalla de Santiago, desarrollada entre el 6 y el 13 de septiembre de 1863, cuando las fuerzas dominicanas lograron cercar a las tropas españolas en la Fortaleza San Luis. El 6 de septiembre, buena parte de Santiago quedó envuelta en llamas en medio de los combates. La victoria restauradora constituyó un duro golpe para las fuerzas de la Anexión y fortaleció considerablemente el movimiento nacional (Bosch, 2007; Matos González, 2021). 

    Gregorio Luperón quedó encargado de extender la guerra hacia otras regiones, mientras procuraba impedir que Pedro Santana, quien se había reincorporado al servicio activo, recuperara el control del Cibao. Los dominicanos avanzaron con rapidez y las tropas españolas fueron quedando confinadas a determinados puntos fortificados. 

    Al referirse a los hechos, el general Gregorio Luperón, en sus Notas autobiográficas y apuntes históricos, afirma: “En la mayor parte de las peleas que se dieron a la bayoneta por los españoles y al sable por los dominicanos”, la victoria quedaba casi siempre a favor de los criollos (Luperón, 1896). 

     En opinión del prócer de la Restauración, “El soldado español era valiente, arrojado y sufrido” y “el dominicano era audaz, intrépido y persistente” (Luperón, 1896). 

     En sus notas, Luperón ofrece también una estimación de las pérdidas humanas. Según su versión, el Ejército español perdió 18 000 hombres, sin contar las reservas dominicanas ni los voluntarios de Cuba y Puerto Rico, mientras que los dominicanos perdieron más de 4 000 hombres (Luperón, 1896). Estas cifras deben entenderse como la estimación de un protagonista de la guerra y no como cifras estadísticas definitivas. 

    Ya cuando nuestras tropas habían diezmado al ejército español y la guerra se tornaba cada vez más insoportable para España, el desgaste militar y político hizo insostenible la permanencia de la Anexión. Finalmente, el 1 de mayo de 1865, la Corona española promulgó la ley que derogaba la incorporación de Santo Domingo a España y, con ello, puso fin jurídicamente al proyecto anexionista. 

     Con la salida de las tropas españolas iniciada el 10 de julio de 1865 quedó restablecida la soberanía dominicana y se inició el período conocido como la Segunda República. 

     Se puede afirmar de manera categórica, que la victoria dominicana en esta guerra tuvo sus raíces en el proyecto de nación concebido por los trinitarios y expresado en el Manifiesto del 16 de enero de 1844, que proclamaba el propósito de constituir un Estado libre y soberano, basado en la unión, la libertad y los derechos de sus ciudadanos. Su llamado “¡A la unión, dominicanos!” resumía la voluntad de construir una patria propia y digna. Los restauradores no defendían únicamente un territorio, sino el ideal de nación por el que los trinitarios habían comprometido sus vidas. Fue la reafirmación de aquella voluntad de ser libres y soberanos. La patria fue amenazada, perdida y hasta entregada, pero existió un pueblo dispuesto a defenderla, voluntad, disposición y fortaleza para restaurarla.

jueves, 16 de julio de 2026

Jorge Asjana David asume rectoría de la Uasd

 Por José Santana-Guzmán

Dr. Jorge Asjana David 
En un acto solemne cargado de simbolismo institucional, el Dr. Jorge Asjana David asumió esta mañana la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), comprometiéndose a conducir la academia hacia una etapa de modernización, inclusión y excelencia educativa.

     Durante su discurso, el rector número 56 de la Primada de América agradeció la confianza depositada en su liderazgo y destacó que la universidad pública debe responder a las demandas del siglo XXI, alineando sus programas al enfoque por competencias para formar profesionales capaces de enfrentar los retos sociales y tecnológicos de la actualidad.

     Asimismo, Asjana reconoció la labor de las gestiones anteriores, en especial la del Dr. Editrudis Beltrán Crisóstomo, y subrayó el apoyo del Gobierno dominicano y del presidente Luis Abinader en el fortalecimiento de la educación superior.

     Con visión de futuro, anunció que su gestión impulsará la investigación científica, la innovación tecnológica y la proyección internacional de la UASD, reafirmando su papel como referente académico en la región.

     El acto concluyó con un llamado a la unidad institucional y a la defensa de los valores uasdianos, asegurando que la Universidad seguirá siendo «el faro de luz y ejemplo de democracia» en la educación superior dominicana.

viernes, 8 de mayo de 2026

GILDAN Y FONDO AGUA FORTALECEN LA PROTECCIÓN HÍDRICA CON NUEVO ACUERDO

Con la siembra de 35,200 plantas, las entidades buscan reducir la erosión del suelo y garantizar el flujo de agua hacia la capital. Santo Domingo, Rep. Dom.- La intervención de 32 hectáreas y la siembra de más de 35,200 plantas marcan el alcance de la renovación de un acuerdo firmado entre el Fondo Agua Santo Domingo (FASD) y Gildan Dominicana, consolidando una de las alianzas ambientales privadas de mayor impacto en la cuenca del río Ozama. 

     El proyecto, que tendrá una vigencia de dos años, contempla además beneficiar de forma directa a unas 500 personas en comunidades rurales de Bayaguana y Monte Plata, integrando acciones de capacitación, voluntariado corporativo y desarrollo productivo local. El eje central de la iniciativa es la restauración ecológica en la subcuenca del río Yabacao, considerada una zona clave para la sostenibilidad hídrica del Gran Santo Domingo. “A través de sistemas agroforestales y jornadas de reforestación, el proyecto busca mejorar la cobertura vegetal, reducir la erosión del suelo y optimizar la regulación del flujo hídrico”, afirmó el vicepresidente del FASD, Juan Roberto Amell. Asimismo, precisó que el alcance técnico y territorial evidencia una apuesta relevante del sector privado por soluciones basadas en la naturaleza, que incluye el monitoreo continuo y la participación activa de colaboradores de Gildan en jornadas de campo, fortaleciendo el vínculo entre empresa y medioambiente. 

     De su lado, José González, asesor legal regional de Gildan, destacó que la alianza con el Fondo Agua Santo Domingo forma parte de las iniciativas del programa de inversión comunitaria de la compañía y está alineada con su estrategia de sostenibilidad, que concibe la protección del agua como una responsabilidad compartida y clave para el bienestar de las comunidades. Señaló que, desde su inicio en 2022, el acuerdo ha generado resultados extraordinarios, como la reforestación de 11.72 hectáreas, la siembra de más de 12,900 plantas, contribuyendo al desarrollo de empleos verdes y capacidades locales. Indicó que la expansión del proyecto hacia la subcuenca del río Yabacao da continuidad a los avances alcanzados en la cuenca del río Ozama y reafirma el compromiso de Gildan con la sostenibilidad ambiental. 

     Añadió que el acuerdo se consolida como un modelo de articulación entre el sector privado, las comunidades y plataformas técnicas especializadas, en respuesta a los desafíos de la seguridad hídrica del país. La actividad contó con la asistencia de directivos de ambas entidades, representantes de la embajada de Canadá, de la Red Empresarial para el Apoyo Ambiental (Ecored), de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), de la Asociación de Industrias de la Repúblicas Dominicana, entre otros actores del ecosistema empresarial, ambiental y aliados estratégicos.

lunes, 4 de mayo de 2026

Villa Mella alza la voz: Ramón Rosario Cocco propone un nuevo horizonte laboral

(Ramón Rosario Cocco)

Por José Santana-Guzmán

En el corazón de Villa Mella, Santo Domingo Norte, donde la música del merengue típico convive con las preocupaciones cotidianas de la gente trabajadora, se levanta una voz que busca transformar la realidad social dominicana. Es la voz del catedrático universitario Ramón Rosario Cocco, quien, en medio de la celebración del Día Internacional del Trabajo, presenta un proyecto que pretende sacudir las estructuras económicas y abrir caminos de esperanza para miles de ciudadanos.

      La escena es sencilla: un encuentro con la comunidad y representantes comunitarios y de medios, un espacio multiuso recién inaugurado, y un hombre que habla con la firmeza de quien cree que las ideas pueden convertirse en leyes. Ramón Rosario Cocco no se limita a diagnósticos; ofrece propuestas concretas, urgentes y necesarias.

      Con tono enérgico, el profesor plantea la necesidad de un aumento general de salarios. “Ningún empleado del sector público o privado debe ganar menos de veinte mil pesos”, insiste. Su propuesta es clara: duplicar el sueldo de quienes aún reciben diez mil, y ajustar progresivamente los ingresos de quienes ganan más. El argumento es contundente: los precios de los productos básicos han subido, la crisis internacional golpea los bolsillos de la gente más pobre, y el pueblo dominicano no puede seguir perdiendo poder adquisitivo.

      La crónica recoge el murmullo de los presentes, que asienten con la cabeza. La idea no es solo un número en una tabla, sino un alivio tangible para familias que luchan día a día por llenar la canasta básica.

      Pero Ramón Rosario Coco va más allá. Su mirada se posa en los jóvenes recién graduados, aquellos que escuchan con frecuencia la frase que los condena: “No tienes experiencia”. Para él, esa excusa debe desaparecer. Propone una ley de primer empleo obligatorio, que garantice a cada egresado y egresada de las universidades un contrato inmediato en su área de formación, con el salario mínimo correspondiente a su carrera. “Se terminó que un joven graduado tenga que montar un motor o vender en la calle para sobrevivir”, afirma con firmeza. Su propuesta busca cortar de raíz la frustración que empuja a muchos hacia la informalidad o, peor aún, hacia la delincuencia.

     El catedrático también reclama que el sector popular tenga acceso a los espacios de diálogo donde se discuten las soluciones a la crisis que padece el país. “El Gobierno ha escuchado a expresidentes, empresarios y a la Iglesia, pero falta la voz del pueblo”, denuncia. Su propuesta es organizar talleres y concentraciones en Villa Mella, para que las ideas de la comunidad se conviertan en proyectos viables. Porque, como recuerda, “quien paga los platos rotos de las guerras ajenas es siempre el pueblo dominicano”.

    Uno de los puntos más sensibles de su discurso es la defensa de la cesantía. Ramón Rosario Cocco la describe como un patrimonio irrenunciable, una conquista histórica que protege a los trabajadores y trabajadores cuando son desvinculados de su empleo. “No se puede tocar ni modificar en la reforma del Código de Trabajo”, advierte con firmeza.

    La cesantía, explica, es más que un beneficio económico: es un escudo contra la vulnerabilidad, un reconocimiento al esfuerzo de quienes han entregado años de servicio. El profesor recuerda que eliminarla sería abrir una herida profunda en la clase trabajadora, debilitando su seguridad y su dignidad.

     Sin embargo, abre la puerta a una alternativa complementaria: el seguro de desempleo. Este mecanismo permitiría a los empresarios acumular fondos mensuales para cubrir las indemnizaciones, evitando crisis de liquidez al momento de despedir empleomanía. “Es una propuesta que beneficia a todos, pero sin eliminar la cesantía”, recalca. De esta manera, plantea un equilibrio entre la protección del trabajador y la sostenibilidad empresarial.

     La crónica concluye con la imagen de un hombre que no se conforma con señalar problemas, sino que ofrece soluciones. En Villa Mella, entre la música de los atabales y el bullicio de la vida cotidiana, Ramón Rosario Cocco levanta su voz como un eco de justicia social. Sus propuestas, aún en debate, son semillas que podrían germinar en leyes y políticas públicas.

    El futuro dirá si estas ideas logran convertirse en realidad. Por ahora, lo cierto es que, en este Día Internacional del Trabajo, Villa Mella no solo celebró: también soñó con un país más justo, donde el salario alcance, el primer empleo sea un derecho, y la cesantía siga siendo el patrimonio inviolable de los trabajadores y trabajadoras dominicanas.

jueves, 30 de abril de 2026

Agua sí, oro no: un aporte lingüístico a una consigna en defensa de la vida

 Por: Ana Ylda Moreta


«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», afirma Ludwig Wittgenstein, y pocas realidades confirman mejor esta idea que la defensa del territorio en la provincia San Juan frente a la amenaza de explotación de la mina Romero. Allí, donde la tierra sostiene la agricultura y el agua garantiza la permanencia de generaciones, la lingüística aporta una mirada fundamental para comprender que esta lucha no se desarrolla únicamente en el plano ambiental o económico, sino también en el terreno del lenguaje y de la construcción del sentido colectivo. Las palabras no solo nombran la realidad; también la interpretan, la defienden y la transforman. Por ello, la población ha encontrado en la consigna «Agua sí, oro no» una expresión breve, pero profundamente cargada de valor social, cultural y simbólico, capaz de convertir la lengua en una verdadera herramienta de resistencia.

     Como docente de lengua y consciente del valor social del discurso, resulta imposible ignorar la fuerza semántica de esta expresión. Esta consigna, desde su aparente sencillez, encierra un profundo poder de reflexión sobre la vida.

     El significante agua supera su condición de sustancia física para convertirse en símbolo de vida, agricultura, salud, soberanía alimentaria y continuidad comunitaria. En una provincia cuya identidad está profundamente ligada al trabajo de la tierra, hablar de agua es hablar del sustento diario, de los cultivos, de la producción y del futuro. Por eso, expresiones como «Sin agua no hay vida» o «El agua vale más que el oro» funcionan como afirmaciones axiológicas que colocan este recurso en la cúspide de los valores sociales en toda la provincia San Juan de la Maguana.

     En contraste, el término oro, dentro de este conflicto, representa amenaza ambiental, contaminación potencial, destrucción ecológica y beneficio económico para intereses externos. Pierde así su brillo simbólico y pasa a significar riesgo. La riqueza prometida se percibe como una amenaza cuando pone en peligro aquello que verdaderamente sostiene la existencia.

     Desde la pragmática del discurso, la frase «Agua sí, oro no» expresa una conciencia colectiva orientada a la defensa del territorio. Refleja la preocupación de una comunidad que reconoce en el agua la base de su permanencia y su futuro. Es una expresión performativa: no solo comunica una idea, sino que actúa sobre la realidad. Convoca, moviliza, cohesiona y fortalece la identidad social.

     De ahí surgen también otras expresiones como «El oro no se bebe», «El agua no se vende» o «La tierra vale más viva que explotada», todas construidas desde la misma lógica semántica: la defensa de la vida frente a la amenaza de explotación minera. Estas frases no son simples consignas; son formas de pensamiento colectivo condensadas en estructuras lingüísticas de gran potencia social.

     Frente a discursos que presentan la minería como sinónimo de progreso, la comunidad responde con una redefinición del desarrollo. La verdadera riqueza no se mide en metales preciosos, sino en la posibilidad de garantizar la vida futura.

     El pueblo de San Juan de la Maguana ha entendido que la lucha también se libra en el significado de las palabras. Y allí, la consigna popular ha sido más clara que cualquier discurso técnico: el agua representa la vida; el oro, cuando amenaza esa vida, deja de ser riqueza.

     En definitiva, «Agua sí, oro no» es una construcción lingüística profundamente consciente que expresa la posición ética de una comunidad que sabe que algunos valores no pueden traducirse en precio. Cuando la lengua defiende la vida, las palabras dejan de ser solo palabras: se convierten en memoria, en identidad y en resistencia. Porque, al final, un pueblo que defiende su agua no está rechazando el progreso; está defendiendo la única riqueza que verdaderamente garantiza la vida.

(La autora es profesora de la UASD, con vasta experiencia en análisis del discurso).


lunes, 2 de marzo de 2026

Denuncian vicios en Funeraria Municipal: vicepresidente del Concejo exige detener obra por irregularidades

El vicepresidente del Concejo de Regidores de San Antonio de Guerra, Harold Mairení Castro Martínez, lanzó una fuerte denuncia contra la construcción de la Funeraria Municipal, señalando graves fallas técnicas y materiales de baja calidad que ponen en riesgo la seguridad de la comunidad y el buen uso de los fondos públicos.

En un documento dirigido al alcalde César Rojas, Castro Martínez, del partido Fuerza del Pueblo, solicitó la paralización inmediata de los trabajos, alegando que la obra presenta vicios de construcción evidentes, uso de materiales deficientes y terminaciones precarias que comprometen su durabilidad y funcionalidad.

El regidor advirtió que estas irregularidades no solo afectan la calidad de la infraestructura, sino que también representan un atentado contra la transparencia y la correcta administración de los recursos municipales.

Harold Mairení Castro Martínez
“Es inadmisible que una obra financiada con fondos públicos se ejecute con materiales de baja calidad y sin cumplir las especificaciones técnicas. La comunidad merece una funeraria digna, segura y construida con responsabilidad”, enfatizó.

Castro Martínez exigió, además, la paralización provisional inmediata de la obra; la designación de una comisión técnica independiente para evaluar el estado real de la construcción; y la revisión del contrato y las condiciones pactadas con el contratista.

La denuncia pone en el centro del debate la fiscalización del Concejo de Regidores y la necesidad de garantizar que las obras municipales respondan a los estándares de calidad y transparencia que la municipalidad demanda.

lunes, 9 de febrero de 2026

Concluye con éxito primer Curso-Taller de Diplomacia Científica e Integración Regional organizado por el MESCyT

Con la capacitación se busca fortalecer la integración regional y enfrentar desafíos globales

Santo Domingo. - El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), concluyó con éxito el primer curso-taller de diplomacia científica, una iniciativa del Gobierno que planteó herramientas para afrontar retos en el campo diplomático, en un mundo cada vez más tecnológico.

     El ministro Franklin García Fermín, destacó que con este tipo de capacitación el país concibe la diplomacia científica como una herramienta estratégica para fortalecer la integración regional, impulsar la innovación y enfrentar de manera conjunta los desafíos globales.

     "Este enfoque exige coherencia entre el discurso institucional, la formulación de políticas públicas y una inversión sostenida en ciencia, tecnología e innovación”, señaló.

     El curso-taller lo organiza el Mescyt, en su condición de Oficina Nacional de Ciencia y Tecnología (ONCYT), a través del Viceministerio de Ciencia y Tecnología, bajo la coordinación del viceministro Genaro Rodríguez Martínez.

     La experta en temas diplomáticos Hilda Colín García, precisó que con la iniciativa se busca potenciar el conocimiento en materia de diplomacia científica, con el propósito de que se pueda transformar en políticas públicas.

     La jornada se realizó en el marco del “Programa de Formación de Ciencia, Tecnología e Innovación Abierta e Inclusiva: colaborar para transformar”, se llevó a cabo de forma presencial por espacio de tres días con un enfoque práctico, donde los participantes presentaron en plenaria los lineamientos encaminados al diseño de una propuesta de política pública de Diplomacia Científica, Tecnología e Innovación abierta.

     Estuvo dirigido a profesionales y actores de las áreas de: ciencia, tecnología, innovación (CTI) y relaciones exteriores de la República Dominicana.

     La actividad contó con la colaboración de instituciones aliadas como el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá; el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), a través de su Comisión para el Desarrollo Científico y Tecnológico, cuya presidencia pro tempore ostenta actualmente la República Dominicana; el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA); la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá (SENACYT), y la Fundación Ciudad del Saber en Panamá.

     A nivel nacional, el evento se desarrolló en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), sede oficial del intercambio, así como con el Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular (Inesdyc) y el Ministerio de la Presidencia (MINPRE).

     El curso-taller representa un hito importante en el desarrollo del Proyecto Regional: Política Centroamericana para la Ciencia, Tecnología e Innovación Abierta y los Mecanismos para Medir su impacto en la Sociedad, iniciativa que tiene como objetivo fortalecer las capacidades de las entidades de ciencia, tecnología e innovación (CTI) de la región centroamericana.

     Incluye países como: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, mediante el diseño e implementación efectiva de políticas con un enfoque de ciencia abierta, prácticas inclusivas y con perspectiva de género.

     Durante el período 2023 al 2026, se han desarrollado actividades de investigación que permitieron, inicialmente, establecer un estado del arte sobre políticas CTI con base en las buenas prácticas internacionales. Además, otros estudios sobre el diagnóstico de la situación actual en materia de políticas, programas e instrumentos de CTI abierta en cada uno de los países que integran la región centroamericana y la República Dominicana.

Comunicaciones MESCyT.